Las almas de los condenados

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Las almas de los condenados


Demonio que me guarda

amarga compañía

no me vuelvas loca

en medio de este día

ni en la hora del pecado

ni de nuestro encuentro

amén

Prólogo

La obra poética de Leonor Dinamarca, a saber: Nos Veremos en el Infierno (1998), Metaforas Negras (2002), Maeror Demens (2004), Diabolus in Musica (2007) Demonios de Otro Reino (2008), tiene como andamiaje permanente el pathos demoníaco del romanticismo. Como advertencia o preámbulo a cada una de estas obras es pertinente detenerse en el mensaje o más bien declaración de principios que Leonor Dinamarca establece:

“No quiero venderle el alma al sistema para publicar poesía”,

Esta sentencia y las otras que componen esta advertencia preliminar corroboran que estamos frente a una poeta cuya voz  se distingue por la consecuencia respecto de su propio credo poético y existencial y su autoexilio de los sistemas literarios imperantes.

Leonor Dinamarca ha hecho una oscura epopeya de su propia y auto impuesta marginalidad. Ha potenciado su individualidad romántica.

 “Las almas de los condenados”, Su sexta obra (según el orden bibliográfico), viene precedida además por una breve oración invertida, cito dos líneas:

Demonio que me guarda
Amarga compañía

Esta obra esta compuesta por cuatro partes; Stigma Hemis, Obscuritatum, Nos veremos en el infierno, y Lagrimas de sal.

Más que señalar a modo de ejemplo uno que otro poema, quisiera resaltar que se trata de un extenso libro, teñido invariablemente por el temple trágico y subvertido de una hablante que comprende desde antes que la relación con el otro esáa vaticinada en forma inexorable; por lo que no hay resguardo ni posible renuncia frente a una serie de presagios  y acontecimientos inevitables, que hasta cierta medida tampoco quiere evitar.

El hablante interpela, pone en entredicho al amor con la misma heterodoxia con que se enfrenta a las concepciones religiosas.

El amor es parte aquí de la divinización de un orden negativo.

La experiencia amorosa se hace parte del vislumbrar la demonología que yace al fondo de la teología.

No se asume la hablante en la cadena de los seres, se aparta en su intimidad que tiende a ser un juego de intimidades miméticas. Anhela, hacer suyas las revelaciones míticas, por ello emite plegarias, oraciones y matiza sus textos con una pulsación misteriosa, los dota de un estatuto oracular. Intenta redimir al demonio en el paraíso.

Intenta redimir todo lo que el cristianismo considera contrario.

Desaforada, se querella frente a una realidad residual, traza un itinerario por el desorden crepuscular y nocturno, y pierde la noción de la culpa, mediante la apología de la culpa.

La reafirmación de lo trágico, en la obra de Leonor Dinamarca se realiza bebiendo a la vez de las fuentes de lo trágico antiguo y de lo trágico moderno.

¿Son culpables estos condenados?,

Dejemos que Leonor Dinamarca de el veredicto final en su altares secretos.

Selección

No quiero venderle el alma al sistema para publicar poesía.

Dejar de ser terrible para gozar de aplausos en salones literarios que se vuelven bizarros

Quiero vomitar la poesía terrible como si fuese un parto, sin tratar de hacer piruetas para quedar en paz con o políticamente correcto.

Prefiero que me prohíban en todo idioma; que la tierra y el cielo tiemblen con poesía traída del fondo del alma, de las tripas mismas, de las lágrimas amargas de la noche, de la risa delirante del humano común y corriente que necesita vida, pasión y sangre.

No me interesa agradar a una manga de amanerados que escriben para el aplauso un par de poemillas delicados para acceder a un Nóbel que no me interesa; ya que quiero rescatar lo humano de la poesía…

No esa basura intragable que no calienta a nadie.

No pararé hasta crear un engendro aborrecible para todo aquel que tenga el alma dormida, los ojos cerrados y el corazón seco.

No necesito droga, ni alcohol, ni sexo bizarro… porque extraigo la poesía de la sobriedad absoluta.

Allí donde la verdad anida como un animal en extinción.

Volveré mi lengua un metal afilado.

Condenadme!

Quemad mis libros!

Porque no quiero que paguen mis palabras

con monedas traidoras

Ni quiero sonrisas de media tarde

Ni felicitaciones mundanas

Mi trabajo es serio

No es esa farsa que veo en las vitrinas de mis calles

Quiero ese underground que me hace libre

“y vomitar la poesía… como si fuese un parto”

Pequeña joya protectora de los poetas errantes

Cobijo en las entrañas de la tierra

Sedlec se desplegaba como un camino conocido

Como si sus calles fueran mis calles

Enredada en sus cadenas

Otros espectros menos amables podrían acercarme a sus venas

Pueblo de canciones olvidadas

Reliquias de santos

Gólgota vieja

Todos cavan su tumba

Esperando la vuelta

Me incita tu boca

La curvatura de tus hombros

Todo tu mundo me reconforta

Como si al hablar

Algo quedara poblado

Vuelo contigo imaginando

Tierras perdidas

Antiguas maldiciones

Extrañas y ajenas palabras

Que se pierden en la noche

Morir en tus brazos

Sabiendo que sólo tú puedes contener un alma como esta

Encontrar el puerto del olvido

Donde mi nombre

sólo adquiere sentido en tu boca

Y verme reflejada en tu piel

Tal vez sé vivir en ti

En los pasos que transitas

En la noche que miras

La misma luna que nos hace brillar

Morir en tus brazos

Para que nadie más pueda soñar con mis besos

Porque quiero ser tu respiración y tu alma

Llena

Embriagada de ti

De tu voz que me parece

un susurro que había olvidado

Ya de lejos te soñaba

Sabía de tu inexacta aparición

Las cartas te nombraban

Y yo sin creer en las nuevas estrellas

Porque había olvidado que mi destino estaba escrito

Por qué no escribir como malabarista

como artista de circo

Se escribe también desde la insomne insistencia

de los acuáticos recuerdos

atesorados en el vientre

o en la bóveda celeste

Es el mundo que grita

por el rasguño del alba

cuando se precisa una mano

portadora de caricias

una voz tibia

decorada de dulzura

también la miel embriaga

lo decía mi padre en las tardes azules

y tú…

te me acercas despacio

con esa tranquilidad propia de los locos

de los heridos de muerte por las musas

Uno sabe que camina hacia el centro de la tierra

recolectando sutiles bendiciones de los que aún respiran

me sabía tus vértebras de memoria

podía subir tu columna con mis dedos

sin necesidad de agobiarte

Y tú guardabas silente espera

con esa sonrisa de hombre perdido

que no necesita de palabras para herir

o de rosas para enamorar

 

…Porque algo habitaba en el extranjero

que hacía que las hadas rozaran sus pies

en señal de adoración

Él era el único capaz de jugar con mi pelo

de enredarlo entre sus dedos

sin sentir miedo de mi voz oscura

Era, el extranjero, la piel canela

los labios que besan el mundo

la simple certeza del amor

la voz del hombre que recompone la vida

que teje historias

al compás de la luna

Era, el extranjero, el espíritu santo

El de la sacrosanta boca perfecta

El punto exacto de la perdición

de la letanía de poetas

que escaparon

del suicidio

de las noches sin luna

del destierro

…Porque algo habitaba en el extranjero

que hacía que las hadas rozaran sus pies

en señal de adoración…

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